Introducción y objetivos

Vettaveli funciona también como escuela diaria para todas aquellas familias y niños buscadores de la Eterna Felicidad o Gozo Supremo. Es una escuela dirigida al despertar del Gozo. El ser humano es un buscador de la felicidad, y el sistema que los Siddhas planteaban era un sistema para lograr esa felicidad Permanente que es nuestra esencia. Es un sistema de educación que trabaja con dos aspectos del Ser humano, por un lado, aquello que es el aprendizaje del mundo exterior, es decir, aquellos aprendizajes que nos permiten desenvolvernos en el mundo tal y como lo conocemos; y por otro lado el Ser con mayúsculas, es decir, aquella parte de nosotros que busca la Trascendencia, que supone un estado de consciencia pura que los Siddha yoguis tradujeron como un estado de Gozo Supremo, que no depende de acontecimientos internos y externos, y que supone la liberación del “ego”, es decir, liberación de una estructura de conocimiento de carácter triangular basada en la distinción entre conocedor, conocido y proceso de conocimiento.

La educación que proporcionamos en Vettaveli, trabaja con esta estructura triangular y ayuda al niño a situarse en cómo funciona el mundo desde esta perspectiva. Para ello hemos adoptado un sistema de Educación Libre, lo que supone que los niños son animados a aprender por sí mismos, a elegir sus materias de estudio, a progresar de acuerdo a sus propias necesidades y finalmente a hacerse cargo de su desarrollo. El maestro es por tanto un acompañante, un consejero y fuente de información. En la práctica este sistema se adapta a las necesidades de cada niño, pero el objetivo del sistema es que el niño desarrolle una guía interior, que le haga estar atento a sus necesidades. Se trata de que el niño conserve su motivación y conexión interior para dilucidar y discernir qué quiere aprender. En este sistema los niños deciden qué quieren aprender, cómo, cuándo y con quién.

Aplicamos los principios de la educación activa y no directiva para el aprendizaje de todo lo que tiene que ver con el desarrollo cognitivo, emocional, psíquico, físico…

Pero nuestro objetivo es unificar la educación en la vida material con la educación en la vida espiritual.

Respecto a la otra de las esencias de Vettaveli, es precisamente, abordar el proceso para salir de esa estructura de la realidad basada en la distinción entre conocedor y conocido. Mientras que el conocimiento del mundo es algo que podemos aprender, existe otro conocimiento que no puede ser aprendido, sino sólo captado, y en el que no existe esa distinción (los siddhas proponían un tipo de aprendizaje basado en la captación). Este aprendizaje no consiste en conseguir objetos y deseos, sino que lo que busca y proporciona es felicidad duradera. El objetivo de la vida no es material, sino espiritual, en el sentido de alcanzar un estado de silencio, y consciencia que no es interferido por pensamientos y emociones. Para ello usamos las técnicas enseñadas por los Siddha yoguis. Ellos crearon una ciencia, la ciencia del yoga, del Vasi yoga, en el que mediante una investigación, experimentación y verificación llegaron a establecer cómo llegar a ese estado de Gozo y Felicidad permanente.

Hemos elegido el Vasi yoga, porque es en esta tradición milenaria, donde se funda el yoga. Los padres del Yoga, es decir, los Siddhas (Agastyar, Tirumular, Boganathar, Ramalinga…), inventaron todos los yogas existentes, y al final de su proceso de búsqueda desarrollaron un yoga que conducía a ese estado de Felicidad. Se trata de un camino Probado durante miles de años, como el camino de la ciencia, con evidencias escritas de qué hicieron para llegar ese estado.

Este aprendizaje que conduce a ese estado de Gozo, no es otra cosa que un estado de silencio místico. Este estado no es aquello que pertenece al conocimiento discursivo. Es un aprendizaje fuera de ese conocimiento discursivo, fuera del aprendizaje que se realiza a través del pensamiento y el lenguaje.

Por tanto, Vettaveli es un lugar para aprender a alcanzar ese estado de Consciencia Pura, y también para amar el aprender. Vettaveli se ocupa de mantener intacta la semilla de búsqueda que todos llevamos en el interior, lo que los Siddhas llaman la inmanencia de Siva, que implica responder a las preguntas de quién soy y cuál es la razón por la que me encuentro en este mundo. Nosotros ayudamos a amar el aprender siempre y en cualquier lugar, en todas las circunstancias de la vida. El niño es un investigador continuo de su universo interno y externo.

Si os preguntáis que va a aprender vuestro hijo aquí, nos gustaría puntualizar lo siguiente:

Un conocimiento que le permita vivir autónomamente en este mundo. Aprendiendo herramientas básicas como leer y escribir, matemáticas, y todo aquello que despierta su curiosidad sobre cómo está organizado el mundo exterior.

No existe un currículum predeterminado, es el propio niño el que decide cuáles son sus intereses y sobre qué quiere investigar. El niño decide qué, cuándo, cómo, y con quién.

Cada niño es un explorador innato. El niño explora, experimenta y descubre continuamente. La tarea del guía, es estimular el interés, y enviar al niño hacia para lo que él son las nuevas rutas de descubrimiento. Es un método de autoeducación, donde al niño se le da sólo el mínimo necesario, de manera que quede el mayor campo posible para la investigación individual del niño. La no intervención del maestro. El niño debe hacer su trabajo por sí mismo y nosotros no podemos hacerlo por él, ya que la educación real es la autoeducación. “toda ayuda inútil que damos al niño detiene su desarrollo”.

Las herramientas de los Sidddha yoguis para llegar a un estado de Gozo Permanente que no puede ser interferido por las cosas que nos ocurren. Un niño que haya estado en Vettaveli vivencia un camino que le lleva a ese estado de consciencia. En este sentido, los niños adquieren “una formación yóguica, en Vasi yoga”.

Principios educativos y metodología

En relación con el aprendizaje para desenvolvernos en la vida material los principios educativos son:

La no directividad en el proceso de aprendizaje, Vettaveli no impone currículo alguno más allá del “currículo de la vida” según sea descubierto individualmente por cada niño. Los niños manejan su propio tiempo en la Escuela y realizan actividades que ellos mismos han escogido. Lo básico en Vettaveli es conservar el impulso de aprendizaje natural del niño y facilitarles los recursos necesarios para ello. Hay suficientes recursos a su alcance: libros, ordenadores, cocina, biblioteca, gente interesante haciendo cosas interesantes, y mucho más. Esta disponibilidad de recursos ayuda a los niños a encontrarse con una variedad diversa de temas y actividades incluyendo la mayoría de lo que encontramos en un currículo tradicional al igual que muchas otras cosas que no lo son.

No imponemos un currículo por la simple razón que ninguna persona aprenderá lo que no le interese. Preferimos que los niños descubran y persigan sus propios intereses, lo cual les permitirá disfrutar el aprendizaje y retener el conocimiento a través de los años.

Libertad y responsabilidad. Como afirma Javier Herrero (Ojo de Agua) el desarrollo humano sólo puede darse desde la propia interacción con el entorno exterior por voluntad propia. Todas las actividades son voluntarias en este entorno. Ambiente en el que la iniciativa de la interacción proviene de la estructura interior de cada uno, y ello es definido como educación en libertad. Los límites suponen vivir las consecuencias de los propios actos para experimentar las lecciones de la vida. Hay otro tipo de responsabilidad más general que impregna todo el ambiente porque el ambiente consiste en eso precisamente. Es la responsabilidad de asumir el propio proceso de aprendizaje: qué necesito aprender, cómo aprenderlo, con quién, dónde, cuándo…

La iniciativa de la interacción con el exterior proviene de la estructura interior de cada uno, y esto es la educación en libertad. Pero esa libertad de decisión y acción no es infinita.

Establecemos límites para que todos los que convivimos podamos tener la oportunidad de estar relajados y así, poder interactuar con el entorno en coherencia con nuestra estructura interna.

Aprendemos, nos desarrollamos y evolucionamos con otros

Nuestro proceso de evolución es un proceso que necesita de un grupo con el que contrastar, un grupo de referencia. A menudo los otros hacen de “despertadores”, es decir, cada uno de nosotros hace de despertador del otro. Aprendemos compartiendo con los demás, y dialogando. Construimos nuestro conocimiento mediante la contrastación con otros. Pero no sólo el conocimiento cognitivo, sino también el conocimiento que nos lleva a una acción correcta.

Principio de investigación, los niños aprenden investigando en la realidad, manipulando. Haciéndose preguntas y a partir de ellas, se favorece el que los niños aprendan por sí mismos, por su propia experiencia. El yoga funciona bajo este mismo principio, a través de la experimentación, la autoobservación y la contrastación es como se produce la evolución hacia el Ser, sólo que en este caso la investigación tiene por objeto alcanzar aquello que somos, que es un estado de Gozo Absoluto no interferido por nada.

Por lo tanto, trabajamos desde un modelo de escuela no directiva, en el que los estudiantes establecen su propio programa de estudios acompañados por los maestros. Nos basamos en los siguientes enfoques educativos: experiencias de Rebeca Wild en Ecuador a través del Pestalozzi, experiencia Montessori, Freinet, escuelas democráticas y experiencias de Auroville guiadas en sus comienzos por la Madre y Aurobindo donde el componente del desarrollo espiritual es el elemento que aglutina todo el proceso educativo.

Para el aprendizaje y desarrollo del Gozo o Felicidad Permanentes, hemos tomado como referentes el conocimiento y las prácticas de los Siddhas, que se basa en los siguientes principios:

El amor que es la chispa divina que existe en el alma de cada ser. Se revela en la cualidad de la generosidad, la compasión y la misericordia por todos los seres vivos.

El desarrollo de una voluntad, acción y conocimiento guiados por el Ser orientados hacia la evolución de la persona.

La experiencia y la vivencia como fuentes de conocimiento. “Un paso de sabiduría acompañado de un paso de práctica”.

Desarrollo de una conciencia Pura, más allá de nuestra personalidad-identidad física y psíquica.

Papel maestros y acompañantes

Los acompañantes en Vettaveli, son personas que guían el proceso de evolución de los niños, y no sólo en un plano físico y psíquico, sino también espiritual, es decir, ayudan y ofrecen un ambiente donde la conciencia se va depurando para que los niños puedan disfrutar no solo con lo que ofrece el ambiente exterior, sino con el estado de Gozo que es la semilla interior del ser humano.

Ser acompañante en Vettaveli, implica que la persona tiene un compromiso con lo que los siddhas denominan arrupadai. El arrupadai es mostrar el Camino de los Siddhas para que otros puedan evolucionar. Un acompañante en Vettaveli, es una persona en constante acto de entrega hacia los niños, es una persona que ayuda a mantener la llama interior de cada niño encendida para que pueda lograr un estado de felicidad interior permanente. La educación es un acto de amor, es una acción en la que

Para ello se requiere, una persona con conocimiento sobre la sabiduría de los Siddhas, una persona con compromiso de mostrar a otros el camino de los siddhas, una persona que practica dicha sabiduría. Lo más importante que puede compartir un acompañante es ese estado interior de silencio que se traduce en un flujo continuo de amor hacia los otros, y que impregna la acción de educar.

Por lo tanto, un acompañante en Vettaveli, no es sólo alguien que guía y apoya al niño en la construcción del conocimiento del mundo, sino que lo ayuda y le da soporte para llegar a su Ser interior. La sabiduría del Ser de la que hablaron los Siddhas, no es algo que se pueda aprender mediante el uso del lenguaje y del pensamiento.

¿ Qué significa una educación Siddha y qué diferencias hay con otro tipo de educación?

La educación ha sido siempre una preocupación para el Ser humano. La educación se ha usado y se sigue usando como un elemento al servicio de los requerimientos productivos de la sociedad. Siempre se buscan métodos educativos que mejoren el rendimiento de los niños. En algún momento quedó en el olvido que la esencia del ser humano es la Felicidad, y que cualquier sistema educativo debería estar al servicio de la Felicidad, que es nuestro verdadero estado y nuestra verdadera naturaleza.

La educación que reciben nuestros hijos, es una educación obsoleta, que compartimenta a la persona y que invisibiliza a su Ser. Es una educación parcial, donde lo fundamental es el desarrollo cognitivo. La educación hasta ahora se ha centrado en aspectos cognitivos de la persona obviando todos los demás aspectos. La educación está buscando caminos para el desarrollo integral de la persona. La persona se define como un ser biopsicoemocinal-espiritual. Por tanto la educación debe abordar:

El desarrollo físico

El desarrollo mental o cognitivo.

El desarrollo emocional.

El desarrollo social, la participación en la comunidad, la noción de servicio y de misión.

El desarrollo psíquico.

Y finalmente el desarrollo espiritual.

Sin embargo, todas las educaciones que hay en la actualidad, llámense pedagogías alternativas, no directivas, aunque han cambiado la forma en que se produce el proceso de aprendizaje, y están centradas en el niño, es él el que decide qué, cómo y cuándo aprender con diferentes grados de libertad. Atienden sólo al aprendizaje que distingue entre el que conoce y el objeto que se conoce. Son positivas porque mantienen intacta la alegría del Ser interior, y no obstaculizan el proceso de búsqueda de la persona, pero no indican el camino para descubrir el Ser, como un estado de Gozo permanente que no depende de acontecimientos internos o externos. Yo suelo utilizar una metáfora con la agricultura, la educación tradicional es como la agricultura tradicional ahoga al niño, echa tantos pesticidas que las personas se acaban desconectando interiormente. La educación no directiva, y entre ella hay varias opciones, es como la agricultura ecológica, mantiene encendida la llama de la búsqueda de aquello que somos, porque se cuida y se respeta desde el comienzo el ser de la persona, se busca dónde están los intereses de los niños y sus necesidades y el maestro acompaña a los niños en ese desarrollo, se busca la autonomía de la persona desde el comienzo. Pero toda esa siembra está centrada en el desarrollo físico, emocional, mental, cognitivo, y tiene como objeto lo externo. Y trabajan con la identificación de las necesidades y deseos de la persona. El Ser es algo más que esa identidad psíquica-física, es un estado de consciencia libre de deseos, y esto es lo que se trabaja en el Vasi Yoga.

Todos los movimientos educativos que han intentado reformar la educación, y a pesar de estar centrados en el niño, en su desarrollo, en sus necesidades, en la autonomía y la libertad de decidir, hacen personas más felices, más cooperativas, más conectadas consigo mismas, pero no abordan cómo llegar a un estado de consciencia libre de pensamientos, emociones, y no indican el camino para liberarse definitivamente del “ego” y del funcionamiento de nuestra propia mente. Se trata de disolver eso que llamamos identidad. Los Siddha yoguis, que son los padres del yoga demostraron y probaron cómo podía llegarse a nuestra esencia, todos ellos se iluminaron, es decir, adquirieron de forma permanente ese estado de Dicha Absoluta, y muchos de ellos escribieron en forma de versos las experiencias y la forma de llegar a dicha liberación.

Una verdadera educación es un camino de búsqueda y retorno hacia el Ser. La verdadera educación es el camino hacia la consciencia pura, hacia nuestra naturaleza que los Siddha yoguis definen y experimentan como un estado de Gozo Permanente.

Como afirman los Siddhas existe una educación real, la que te lleva a ese estado de Felicidad Permanente (lo que ellos llaman estado de Siva), y sólo esa educación ellos la definen como verdadera educación porque te libera de las ataduras de pensamientos, emociones, hábitos de forma definitiva. Ellos se refieren a este conocimiento o sabiduría como conocimiento espiritual, y esto lo denominan como la verdadera educación.

Porque todo el resto de conocimiento que aprendemos se refiere al mundo exterior y es profundamente cambiante y transitorio. Lo que significa que la semilla que alienta nuestra escuela es llegar a recordar esa estructura profunda que no puede ser aprendida. La estructura del Ser que sólo puede ser captada o vivenciada. Por ello nuestra escuela usa como método para llegar a la Realidad del Ser, un conjunto de técnicas que actúan sobre las estructuras profundas psíquicas de la persona. Nos ayuda a educar para Ser y se inserta en una educación holística, que implica el desarrollo de todas las potencialidades de la persona. El desarrollo pleno de la persona en todas sus facetas: nivel cognitivo, emocional, intuitivo, espiritual… se trata de que las personas podamos reconocer nuestro ser interior, podamos conocer nuestro rostro original, podamos conectarnos a nuestro ser interior, y no desconectarnos del mismo a medida que vamos creciendo.

Como afirma Wilber en su libro “el proyecto Atman”, una visión desde la psicología transpersonal”, la meditación es un camino sostenido hacia la trascendencia. Es el camino de la construcción de la consciencia Pura, que no es otra cosa que un estado de Gozo permanente. Y este camino nos lo muestran los Siddha yoguis.