Profesorado

Ramón Ruedas Gómez

“Mi búsqueda empieza a una temprana edad a los 16 años en la ciudad de mexico. Mi primer encuentro con la espiritualidad fue la práctica del yoga en el primer instituto de yoga que se fundó en esa ciudad. A partir de ahí, conocí a mi maestro Juan Víctor Mejías, director de la Gran Fraternidad Universal. Viví en un ashram en Venezuela, y en el año 1973 mi maestro me envía a España a fundar centros de yoga. Mi búsqueda siempre ha sido constante y continuada, enseñando el yoga y fundando varios centros de yoga en España.

El objetivo de mi búsqueda espiritual siempre ha sido el logro o realización del samadhi o Jiva Mukti, y la tradición de los siddhas muestran el camino correcto y probado para llegar a ello.

Fundé el Molino en el año 1993, como escuela de desarrollo i
nterior, y donde trabajé muchos años con Leonard Orr, fundador del renacimiento. También trabajé varios caminos: el chamanismo, el budismo, la kábala, entrenamiento de Arica. Hice la formación con Stanilav Grof de respiración holotrópica. Hice trabajos con Melquisedec, hice la formación de Tantra yoga con Ronald Fusch,.

Estos trabajos son complramonnementarios, porque siempre he estado dedicado a la formación de profesores de yoga, ya que el soporte de mi práctica espiritual ha sido siempre el
yoga. Mi trabajo ha estado centrado siempre en dar a conocer el yoga, en formar profesores de yoga, y en practicar yoga como eje…. De mi vida.

A partir del año 1999 empecé a contactar con la tradición de los Siddha yoguis, y es en este momento donde mi vida toma un giro definitivo en mi búsqueda espiritual y desde ese tiempo me he dedicado a la investigación y la práctica de esta tradición. Ahora mi misión es difundir esta  tradición milenaria que ha permanecido oculta durante miles de años. Para ello he fundado el primer Ashram donde se pueda practicar y enseñar esta tradición. Esta tradición la considero la más completa y profunda para el desarrollo espiritual completo  del ser humano”.

Colaboradores

Savitri Rosa Blasco

Raquel Castillo Prieto